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De onomatopeyas a crisis existenciales: Vertigo SFX #2: SLAM!

Reseña traída a ustedes por Gerardo Zárate
31 Aug, 2015

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Vertigo Quarterly: CMYK es una antólogia que empezó como una forma de celebrar los colores básicos que se requieren para imprimir los cómics. Cada uno se publicó en un lapso de 4 meses durante el 2014, y cada edición representaba un color: cyan, magenta, amarillo y negro. La dinámica era que los autores jugaran con la temática que les proporcionaba el color. Al finalizar la serie, Vertigo anunció que ahora tocaba el turno de Vertigo Quarterly: SFX es decir, los efectos de soindo u onomatopeyas que han estado desde los inicios del cómic y forman parte fundamental para el impacto narrativo.

Del que les voy a comentar es el #2 de la serie SFX, la temática de este número es la onomatopeya “SLAM!”; ya saben, ese efecto que podemos distinguir de cuando una puerta se cierra o una carpeta llenisíma de hojas (o un libro pesado) cae sobre el escritorio. Ese efecto tan siemple, pero tan distinguible y preciso.

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O cuando arrebatas a alguien contra el suelo

SLAM! está curado de una forma más débil que sus predecesores. Me refiero a que la dinámica de construir una historia basada en el efecto de sonido, no es tan ingeniosa, incluso podría decirse que sólo la escriben por puro acto de presencia. Sin embargo, esta compilación de cómics no baja nada de calidad, tiene (al menos) tres historias muy destacables. Mismos que compartiré a continuación:

Eyesight To The Blind

Esta es una de esas historias bastantes naturales y con lujo de detalles. Rob Davis, el autor, nos cuenta la historia de un pregonero que clama estar “despierto”, o más bien que, a pesar de su ceguera, él puede “ver realmente”, sermonenado que las demás personas no. Y no lo hace con intenciones de demeritar a los transeuntes, pues empieza con esta frase: “imagínense si el mejor artista del mundo no les compartiera su visión, no sabrían de lo que se están perdiendo.” Por supuesto, esto tiene más relevancia al final, pero es la tesis de la historia: ¿Quién no se ha preguntado qué talento tiene innexplorado, o qué tanto hay ahí que no conocemos?

Eyesight To The Blind nos ofrece una rápida semblanza del personaje principal con bastante ingenio por su ilustradora Shelley Bond, quien logra bastante bien recrear una parte de la ciudad justo enmedio de “la hora pico” durante el monólogo del protagonista. Vemos páneles precisos con las expresiones de diferentes integrantes en la multitud: extrañeza, curiosidad, y burla. Un paisaje muy orgánico en donde explota la creatividad de Shelley es cuando dibuja la “visión” del protagonista, la intrigante sinestecia que lo adorna.

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Making A Difference

Meredith Gran a quien podrán recordar por su liderazgo creativo en Marceline and The Scream Queens, escribe e ilustra esta mini historia. Making a Difference es sobre la vida de Kimmy Klark, conductora del programa SLAM! y ese es el único recurso que tiene que ver con la temática del número. Lo interesante de la historia que cuenta Meredith es la batalla que hay entre los medios de comunicación, la información al alcance de todos, trolls de internet, y la crisis existencial de cualquiera a sus veintitantos.

Para mí esos cuatro temas tienen poco que ver entre ellos (a excepción de la combinación de un par) y sin embargo, se arma una “bonita” historia. Es el caso mientras escalas para llegar a alguna meta, a veces puedes perder ciertos ideales con los que contabas, o que dabas por sentado, y en la rutina, tu mente está atrapada y no puedes notar las acciones que haces. Por ejemplo: Kimmy Klark (la protagonista) inció su carrera como activista social por medio de redes sociales y proyectos que la llevaron a conseguir un trabajo para un programa de mayor difusión (como antes solia hacer MTV), pero se da cuenta de que todo es marketing, que hay otros intereses y que nadie es inmune a algun desliz; todo bajo un filtro muy moderno.

En cuanto a la ilustración y colores, es el mismo estilo que Meredith ha conservado, no hay algún riesgo o inciativa. Ojalá esta artista pudiera desenvolver más esta historia que puede dar para más.

Broken Flowers

Podría ser la historia más “experimental” de esta pequeña antología. Broken Flowers cuenta la historia de una relación amorosa, con todo y su epílogo. Lo interesante rádica en los recursos narrativos que Frank J. Barbiere y Garry Brown, escritor e ilustrador respectivamente, usaron para generar la secuencia con que ocurren los eventos. Una colilla de cigarro que, además de que se pasea de principio a fin, viajando en el tiempo entre flashbacks y flashforwards, funge como alegoría de lo que dicta la voz enunciativa.

SLAM! #2 pueden conseguirlo aquí y aquí de forma digital, al igual que sus predecesores.

Mención honorifica a la historia noir llamada Cellmates que tal vez sea la única que use de forma más creativa -por poco- la onomatopeya en cuestión.

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Buen número aunque no termina de aterrizar la idea de SLAM! en todas las historias (ni rinde algún tipo de tributo) pues su uso no fue más que una excusa. No obstante, esto no afecta en nada la calidad de lo que nos presenta esta entrega, pues cuenta con al menos tres historias dignas de leerse y comentarse.

¿Se puede rendir tributo digno a la onomatopeya? Quiza sí, quiza no. O quizas sólo recrearon la idea tan cotidiana de percibir ese sonido tan simple.